Muere Félix Baumgartner, el icono de la publicidad moderna

red bull stratos: la nueva publicidad

El último icono de la nueva “publicidad”

Ha fallecido el especialista en deportes extremos Félix Baumgartner.

El suyo es el nombre que más he pronunciado en mis clases en los últimos 10 años.  Como uno de los mayores iconos de esa “nueva publicidad”:  la que no interrumpe sino que genera interés en la audiencia por verla.   El contenido.

El protagonista del salto desde la estratosfera de Red Bull que batió el récord de audiencia de Teledeporte una tarde de domingo hace 13 años.   Si tienes más edad que esa, es imposible que no lo hayas visto:

Baumgartner fue un icono de los deportes de riesgo. Una muestra de la capacidad del ser humano para autoexigirse retos. Y superarlos.  Y una marca entendió que ponerle al frente de un reto tecnológico y de superación lograría conquistar una audiencia mundial.

Marcas y audiencias: el reto de la relevancia

Como audiencia, presenciar el salto de Baumgartner nos hizo sentirnos igual de importantes que los Boomers al ser testigos de la llegada del hombre a la luna.

Para los que somos profesionales de la comunicación, el reto Red Bull Stratos nos reafirmó en la decisión de abandonar la publicidad.   Confirmamos nuestra hipótesis de que con esta forma diferente de comunicar una marca podían lograrse audiencias masivas.

Cuando le vimos saltar de aquella cápsula empapelada de logotipos de una marca comercial, con 200 millones de personas pegados a sus pantallas para verlo en directo, todos quisimos ser Red Bull de mayores…

El saltó costó 50 millones dólares, cierto, pero conseguir una audiencia equivalente con publicidad en cientos de países habría costado diez veces más.

Por eso nos convencimos con toda la ilusión del mundo, de que recuperar la relevancia de las marcas era más factible que nunca.  Recuperar la relevancia en una industria obsoleta y auto proteccionista como la publicitaria.  Donde pesa más la insistencia de lo que “siempre nos ha funcionado” que los gustos de las audiencias.  Y sin duda pesan más los egos y la subjetividad que la vocación de ofrecer un valor real a esas audiencias.

Contenido e irrelevancia

Han pasado 13 años desde el salto de Red Bull Stratos.  Y los tiempos han cambiado: a la exasperante burbuja de saturación publicitaria ha seguido una no menos preocupante burbuja de contenido.  No es de extrañar cuando solo en Instagram encontramos 2.000 millones de cuentas activas.  Y otro tanto en TikTok.

Ya no hace falta ser un experto.  De hecho, no hace falta saber absolutamente nada de contenido para producir contenido. Basta ponerse detrás de un móvil y grabar cualquier banalidad.   Por eso, niños de 14 años, pseudoexpertos de toda naturaleza y vendehúmos en general se autodefinen, a falta de otro oficio o beneficio conocido, como “creadores de contenido“.

D.E.P.

P.S. El salto de Félix Baumgartner también fue la excusa para el prólogo de mi primer libro, obra de Risto Mejide. Los tiempos han cambiado. Pero fueron ilusionantes.