La fórmula del éxito ES MENTIRA: quien trabaja más NO siempre llega más lejos

Desde niños hemos aceptado como un dogma que el éxito es una gratificación que llega como consecuencia del esfuerzo más denodado. El sacrificio siempre precede a la victoria.

Nuestros padres y maestros nos programaron para creerlo así. Y así lo hemos vivido siempre en nuestro día a día. Los empleados más aplicados son los que permanecen más horas en la oficina. Los niños más admirables en el colegio son los que no se despegan de sus deberes durante horas.

Si bien el trabajo duro es una condición deseable en cualquier actividad, mi experiencia me dice que en absoluto supone una garantía de éxito Es más: la obsesión con el esfuerzo es a menudo un obstáculo más en la carrera del emprendedor. Sé de qué hablo…